Dos décadas caminando con Jesús

Hace 20 años comencé el mejor y más importante viaje de mi vida, el camino hacia la eternidad junto a Dios. Un día como hoy acepté al Señor Jesucristo como único y suficiente Salvador, y quisiera decir que en estas dos décadas me he mantenido firme e intachable, pero la verdad es que ha sido un trayecto lleno de grandes retos y desafíos, de muchas altas y bajas, tan bajas que se convirtieron en abismos profundos, muchas veces por desobediencia, pecado y desenfoque, pero bien dice la Palabra de Dios que “el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará”, y que la misericordia de Dios es infinita, porque desde las profundidades de mis lamentos escuché la voz de Dios llamarme por mi nombre, extender su mano y asirme con su diestra de Justicia y poder, mientras me susurraba “No temas, gusanito Jacob, oruguita Israel. Jehová dice: “Yo mismo te ayudaré”. El Santo Dios de Israel te salvará. Fíjate, te convertiré en una trilladora nueva y con muchos dientes…”.

Y es que vine al Señor tan niña, con demasiadas cosas por aprender, tanto en lo espiritual, como en lo físico, arrastrando situaciones que incluso escapaban a mí, entonces esa inmadurez que me caracterizaba y esos generacionales de maldad que perseguían mi vida, me condujeron a cometer una serie de errores, de los cuales he pagado las consecuencias con intereses altos, pero nunca sin ver la bondad de Dios envolverme, guardarme y preservarme para su reino.

Cada paso en falso fueron lecciones aprendidas y un medio para conocer diferentes facetas del Señor Todopoderoso, porque ante esas situaciones, en las que yo permanecía con mi cabeza inclinada, mi rostro lleno de vergüenza, mis ojos preparados para ver su dedo acusador señalándome y mis oídos listos para escuchar la voz de Dios reprendiéndome, en su lugar, le escuché decir dulcemente y en tono consolador: “levanta tu cabeza, solo yo tengo moral para juzgarte y he decidido perdonarte, levantarte, restaurarte y bendecirte. Todo es parte del testimonio que estoy forjando en tu vida, yo no desprecio un corazón contrito y humillado, cumpliré mi propósito en ti…”. Han sido tantas las experiencias que me han llevado a enamorarme y aferrarme a Dios con todo mi corazón y todas mis fuerzas, Él lo es todo para mí y no concibo la vida si Él reinando en ella.

Dios es mi más grande amor, me ha dado un futuro glorioso; en mis momentos más tristes, oscuros y solitarios su luz me ha invadido, trayendo esperanza, compañía y plenitud a mi vida. He visto la mano de Jehová levantarme y lanzarme como saeta hacia el cumplimiento de su perfecto plan; Él ha puesto mi boca como espada afilada para hablar su verdad, me ha permitido madurar en Él y ser transformada de una fea y rara oruga a una hermosa mariposa. No digo que ya soy perfecta, no afirmo que ya no cometa errores, pero soy una obra en construcción que trabaja para el logro de la mejora continua, conforme al llamado de Dios para mí.

Reitero, “no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también   asido   por   Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Doy gracias al Eterno y soberano Dios, porque Él ha traído a mi vida llenura y plenitud, aun faltándome mucho, siento que lo tengo todo, porque Él es “Aquel que todo lo llena en todo”, “porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia”. He visto que, ciertamente, “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”.

Sé que aún falta camino por recorrer y mucho por hacer en Él, por Él y para Él, pero yo me siento honrada e infinitamente privilegiada por poder llamarle Padre y saber que camino tomada de Su mano, “estando persuadido de esto, que el que comenzó en mí la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

Tras este largo camino de crecer, aprender, madurar y mejorar, definitivamente puedo afirmar: ¡SI, LA GRACIA DE DIOS RESTAURA! Y ¡LO MEJOR ESTÁ POR VENIR! → «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis». Jeremías 29:11

«Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre». Salmos 16:11

Nota: La fecha original de esta publicación es 20 de febrero 2023

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *